La hipoteca inversa, una opción cada vez más buscada

22.06.2010

Que en España tener una vivienda en propiedad es casi una tradición cultural es algo fácil de probar: entre el 80 y el 90% de viviendas habitadas por personas mayores, lo son en propiedad. Y aunque aquí lo veamos como la única opción, en otros países europeos la gente no invierte tanto en comprarse una casa, sino en planes de pensiones que les puedan hacer la vida más fácil cuando llegue el momento. ¿La situación? En España, llegamos a la jubilación sintiéndonos libres por haber acabado de pagar la hipoteca, pero encontrándonos muchas veces con una pensión más bien exigua.

Las hipotecas inversas son una solución que está cobrando cada vez más adeptos: el banco va comprando la vivienda al cliente poco a poco, de forma que éste pueda recibir unos ingresos extra además de su pensión. Porque, por supuesto, este producto sólo se le ofrece a personas que cumplan una serie de requisitos.

Los usuarios deben tener 65 años (o más), o sufrir una dependencia severa; el deudor debe disponer del importe del préstamo o crédito mediante disposiciones periódicas o únicas; la deuda solo será exigible por el acreedor y la garantía ejecutable cuando fallezca el prestatario; y la vivienda tendrá que ser tasada y asegurada contra los daños de acuerdo con los términos que establece la Ley de Regulación del Mercado Hipotecario.

Este tipo de producto está teniendo bastante aceptación, y desde 2007 el número de hipotecas inversas no ha dejado de aumentar. Un ejemplo son los datos de la consultora Óptima Mayores, cuyas cifras por intermediación en hipotecas inversas han ido aumentando año tras año.

Se trata, al fin y al cabo, de una forma de poder disfrutar de una vivienda en propiedad y, a la vez, conseguir una pensión algo más elevada. Aunque se trata de un producto relativamente novedoso, no sería extraño que, en unos años, se convirtiese en la norma estándar.

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